El albariño es la variedad más común en la D.O. Rías Baixas, la cual, su procedencia todavía no está confirmada. Hay varias leyendas, una de ellas comenta que se trata de una uva autóctona de las Rías Baixas, pero también se alega, que esta variedad recayó en las tierras gallegas por culpa de los monjes de la Orden del Císter, en el siglo XII. Estos monjes, que hospedaban en regiones vitivinícolas de Francia, plantaron estos viñedos en los terrenos próximos al Camino de Santiago. Ésta variedad se adaptó al clima gallego muy rápidamente y se extendió en el curso de los años al resto de Galicia y norte de Portugal.

Su brotación temprana acompañada de una tardía maduración y un grano pequeño, son las principales características de esta variedad. También su color amarillento mezclado con un toque verdoso, con un toque aromático afrutado y un sabor rotundo y compacto, hace de esta variedad, una de los mejores acompañantes para degustar un buen marisco.

Para apreciar bien esta variedad, se recomienda tomarlo en una temperatura entre los 9 y 11 grados, para conservar los matices y sabores de un vino tan afrutado como este. Una copa adecuada, hará que la sensación al tomarlo sea diferente, se recomienda de tallo largo, abombada, transparente y de vidrio fino (borgoña) o bien la clásica cuenca de vino, elaborada con cerámica muy común en las tabernas gallegas. Y para terminar y algo que es imprescindible, acompañarlo con un buen pescado o marisco de tierras gallegas.

Se trata de un vino muy refrescante, apetecible en la temporada de verano, pero a su vez adaptable a cualquier época del año, una ventaja que los diferencia con los tintos. Otra cosa a destacar, es la adaptación a todo tipo de comidas que tiene. Es un tópico el escuchar que el vino blanco es solo para pescado, pero no es así. Cada vez más, se combina con todo tipo de alimentos y en cualquier comida del día, por ello, el consumo de blancos está creciendo rápidamente casi a niveles del tinto. Y como no, también es beneficioso para la salud. Hay muchos estudios que confirman que es bueno para problemas del corazón, reduciendo las secuelas que puede dejar un paro cardiaco (una o dos copas al día).

Pero como diferenciación específica del albariño, es su alta capacidad de producción de azúcares, alcanzando un 12% de volumen de alcohol. Además, mantiene una riqueza de ácidos casi único en todo el mundo, junto con su riqueza aromática y sápidos que hacen de esta variedad, un vino especial.

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